La sábana de mi cama está cansada de la babosería,
las paredes de mi habitación se han quedado ciegas de tanto que han visto,
los pisos y el tejado no paran de quejarse de la simpleza que escuchan;
y yo, sigo aquí, haciéndoles caso porque no tengo más remedio,
escupiéndoles de vez en cuando para que al menos, ofendidos, me diviertan.
Abrumadora la idea de 4 paneles de igual longitud encerrando mi imaginación,
ahorcando de vez en cuando las 2 mismas lágrimas,
y encima, se dan el lujo de quejarse todos, de lo mismo, de lo de siempre,
y no hacen nada para que mejore,
no se animan siquiera a escupirme para que los divierta.
La confusión por parte y parte se mantendrá, hasta que alguno,
alguno de los dos bandos decida hacer algo diferente,
no sé, quizá, no escupan, sonrían y se echen a dormir.
-KA
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