¿Qué se puede esperar de un país gobernado y sometido por los mismos de siempre? En donde los beneficios son para los "pobres" congresistas, senadores, empresarios y ni hablar de los buenos tratos y privilegios se tienen con ejecutivos internacionales, "porque es que en ellos esta el futuro del país" exclaman con orgullo; claro, el futuro del país del terror, del país del engaño y la corrupción, ese es el futuro que nos espera en manos de los mismos, de los de siempre. Porque es que para ellos, esos otros que no tienen cantidades exorbitantes de dinero, títulos en las mejores universidades, propiedades en cualquier parte del mundo, no significan, no valen, a menos que estén en plena campaña electoral, cabe resaltar, y es que en tiempo de campaña "todos somos amigos de todos" es en ese momento en que poco a poco salen a la luz los rostros que de tras esconden en ocasiones historias de vida oscuras y frías, rostros con voces rotas y silenciadas por la indiferencia. Poco a poca cobran vida esos otros, esos pocos, esos mismos que a diario mueren de hambre, esos que tienen como hogar la calle, los que se exponen a los fuertes rayos de sol para conseguir "lo de la pieza", esos pocos, esos otros a los que se les viola el derecho a la salud, esos a los que les toca ajustarse al dicho de que "no hay acetaminofen que no lo cure todo", los que trabajan mucho y ganan miserias. Y es que son muchas las cosas que puedo contarles de ellos, de los otros innombrables, de los olvidados, pero hay una sola cosa que puedo decir para concluir, y es que esos otros, en medio de su condición y desde la ciudad del olvido en la que habitan, guardan la esperanza, aunque sea pequeña como grano de arena, de que los mismos de siempre, los que salen por tv de saco y corbata, le diga no a la violencia y se atrevan a luchar por un país libre y en paz que le apueste a la educación y la equidad.